Cabinas telefónicas,  una postal londinense

¿Qué es más característico de Londres que el Big Ben? Acertaste: las cabinas telefónicas de color rojo, famosas en todo el mundo, adoradas por residentes y visitantes.  Sin embargo, parecen destinadas a desaparecer… ¿Quieres saberlo todo acerca de la popular “K6”? ¡Sigue leyendo!

Una mirada al pasado

El primer teléfono público fue instalando en Londres en 1884, pocos años después de su invención  en los Estados Unidos por el científico escocés Alexander Graham Bell.    Pero estos teléfonos no funcionaban en cabinas en la calle sino en el interior de tiendas y comercios; realmente la primera cabina telefónica fue creada 1920 y se llamó K1 (“Kiosko N° 1”) ya que la idea de kioskos era el concepto principal en su diseño;  eran de color crema y se encontraban al costado de las principales rutas.    Aún puede verse una que todavía funciona: se encuentra en el Mercado Trinity de Kingston upon Hull, en Yorkshire.  Luego apareció la primera cabina roja: K2, diseñada por el arquitecto Sir Giles Gilbert Scott, que reinó por décadas en las calles de Londres.  En el resto del Reino Unido siguió existiendo la K1, y otros modelos como K3, el K4 y K5.  Finalmente, en 1935, para conmemorar los 25 años en el trono del rey George V, apareció K6, verdadero ícono de Londres, junto con sus buzones, sus buses de doble piso y sus policías urbanos.
Londres - Foto de John Smith en Pexels

Foto de John Smith en Pexels

Fin de una historia…

La cabina roja se mantuvo prácticamente sin modificaciones durante medio siglo, hasta que el servicio telefónico, que históricamente había sido prestado por el Departamento de Correos, quedó en manos de una empresa privada.  Esta lanzó otros modelos, más económicos… y sin ninguna personalidad.  En realidad, esta decadencia fue paralela al cambio cultura en las comunicaciones , debido a la expansión de la telefonía móvil, que desactivó la telefonía pública.    En el año 2001, la compañía anunció el retiro de 10.000 cabinas.  Sólo 1.200 podrían sobrevivir, convertidas en kioskos multimedia, y cualquiera que quisiera, podría adquirir una clásica cabina telefónica londinense para decorar su hogar, y el Museo del Diseño de Londres ya añadió una a su colección.

… y comienzo de otra

Así, hoy en día es posible ver en distintas ciudades del mundo, las clásicas cabinas telefónicas londinenses  convertidas en cubículos de ducha, minibares, o lo que la imaginación te dicte.   Las que quedaron en la ciudad forman hoy en día parte de otra historia: inolvidables en el corazón de los habitantes de Londres, cobraron nuevo protagonismo en el año 2012 con motivo de las Olimpíadas y en homenaje al Jubileo de la Reina.  Fue en el marco del proyecto “BT ArtBox” y fueron intervenidas por los mejores artistas británicos, y hasta participó Nick Gilbert Scott, el nieto del diseñador original de las cabinas.